El amor por las adicciones

Probablemente hayas pensado que se trata de un título un tanto desafortunado o al menos controvertido.

Ayer he adquirido y compartido reflexiones y conocimientos con grandes profesionales del mundo de las adicciones en el III Encuentro Adicciones Coruña, organizado por el Instituto Terapéutico Gallego, con Alejandro Rodríguez a la cabeza y sin duda fue un gran día. Se disfruta muchísimo cuando ves que hay personas tremendamente apasionadas e implicadas en cada cosa que hacen sin más objetivo que ayudar a otros a superar sus problemas con sustancias o comportamientos de los que se han convertido en dependientes y su vida, por tanto, en un tremendo infierno. Un laberinto macabro del que parece imposible escapar.

Mi intervención ha tratado sobre la “Gestión de las emociones”. Decía Sofía Cristo (una de las invitadas) que la adicción es la enfermedad de las emociones y sin duda lo es. Muchos factores son los que influyen a la hora de “convertirte” en adicto como la propia personalidad, la misma genética, lo aprendido en la infancia y como digo, las mismas emociones.

Los adictos tienen las mismas emociones que todo ser humano porque lógicamente no son ningunos extraterrestres. Son personas de carne y hueso que sienten y se emocionan pero no saben cómo utilizarlas, por así decirlo. Les cuesta darse cuenta de ellas, entenderlas en los demás y por supuesto controlar sus impulsos. Mínimo o nulo autocontrol. Si eres adicto me entenderás cuando digo ésto.

La adicción hace que tus valores y necesidades personales desaparezcan y des paso al mantra de que “el fin no justifica los medios” cuando se trata de consumo o de encubrir tus propias emociones.

¿Qué clase de adicto serías si no supieras cómo utilizar tus emociones en según qué momentos o con según qué personas? La manipulación es la gran estrella en el mundo del adicto. Pero esta manipulación no es más que el resultado de una durísima coraza de hierro que el adicto se pone para no sentir, para no pensar… pero que sin duda supone un auténtico sufrimiento cargar con ella. Quieren dejarla atrás, quieren quitársela, pero pesa tanto que no saben como hacerlo.

Los profesionales les ayudamos a ésto. A desmontar ese falso yo tras el que se ocultan y conlleva llegar a las emociones primarias que preceden a todas las que realmente utilizan. Ésto es un trabajo duro y doloroso que se hace yendo a sus vivencias más tempranas, a sus recuerdos traumáticos, a estudiar el estrés que sienten o analizar como evitan y qué intensidad tienen sus emociones.

Hay dos caminos en la vida y en la del adicto toman más importancia, si cabe. El del control y la evitación o el de la aceptación y el compromiso, como diría Hayes en su Terapia de Aceptación y Compromiso.

El primero es el que conduce al consumo y el segundo el que lleva al cambio. Sin duda, este último es más sinuoso y complicado porque supone tener que trabajar todo lo expuesto anteriormente pero que cualquier adicto en recuperación diría que sin duda, merece la pena.

¿Por qué no pruebas a sentir y luego pensar? ¿O mejor dicho a pensar en cómo te estás sintiendo en cada instante que aparezcan ganas de consumo?

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