Amar de verdad

“Cuando una persona decide tomar las riendas de su vida, los apegos no prosperan tan fácilmente. Se caen, se apagan. Si ejerces el derecho a ser libre, serás capaz de enfrentar las situaciones difíciles (problemas afectivos incluidos), la soledad será una oportunidad para crecer (no estarás tan pendiente de que te amen), confiarás más en tus capacidades (no esperarás que la pareja te proteja), fortalecerás tu vulnerabilidad al daño y no temerás tanto el abandono”.

Walter Riso ¿Amar o depender?

No te sientes con la seguridad suficiente para enfrentarte a la vida en soledad o simplemente crees que necesitas a alguien para ser feliz.

Pero, ¿realmente es así?

Estoy convencida de que las personas que necesitan a otras y que parecen no poder vivir si no tienen una pareja o una “ilusión” es porque necesitan llenar algún vacío interior o porque tienen miedo a no ser suficientes. Es decir, no tienen suficiente autoeficacia y para completar esa carencia buscan a otras personas.

No hablo de no tener pareja nunca, ni mucho menos. Sino de tenerla cuando te sientas bien, cuando te sientas completo o completa, cuando te sientas fuerte. Si empiezas a buscar a una persona por el simple hecho de que no estás bien y que así crees poder mejorar, estás entrando en lo que podríamos llamar: dependencia. Y la dependencia es el no poder ser uno mismo sin preguntar o contar con el visto bueno del otro. Es decir: “no soy capaz de ser feliz yo mismo, por lo que necesito a otra persona. Si esa persona se va, ya no seré feliz. Por lo tanto, soy un infeliz”.

No aprendiste a disfrutar de ti mismo o de ti misma. No te diste la oportunidad de conocerte. No te diste la oportunidad de confiar en ti.

Cambia el rol de “perdedor”, el rol de “víctima” el rol de “pobrecito yo” y empieza a actuar con mayor decisión. No significa que ahora menosprecies a tu pareja o a personas que aprecias. Todo lo contrario: apóyate en ellas de una forma más limpia. Significará que podrás querer mejor o que podrás saber si mañana estás preparado para querer. Pero está claro que si vuelcas en otra persona el poder de tu felicidad, no estarás queriendo de verdad, si no que estarás dependiendo y por lo tanto engañándote a ti y a la otra persona.

Recuerda que se trata de amar de verdad y que requiere un esfuerzo.

 

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