Esos celos absurdos

Estas caminando por la calle como cualquier día normal, vas tranquilo, sin prisas, saliste de trabajar hace un rato y te sientes bien. De repente suena el móvil, piensas: “¿quién será? no me apetece hacer nada”. En la pantalla aparece el nombre de tu mujer. Descuelgas el teléfono y respondes con un  “hola” no demasiado efusivo. Ella al otro lado de la línea, nota tu tono bajo y te pide explicaciones. Le respondes que no pasa nada, simplemente que estás cansado. Ella te recrimina que si estás cansado, qué haces en la calle y no en casa. Tu a eso respondes que te apetecía pasear un rato antes de volver, que te ayuda a despejarte. Ella responde con un “vale” y cuelga el teléfono.

¿Qué emoción ves reflejada aquí?

Pueden ser celos, puede ser miedo, o pueden ser ambas cosas. Al fin y al cabo los celos no son más que miedo, puro miedo a perder al otro, o a no tener lo mismo que el otro, o a no ser igual o tan bueno como el otro.

¿Qué sucede en el texto previo?

Un hombre ha salido de trabajar y se dispone a dar un paseo cuando recibe una llamada. Éste es el hecho objetivo.

Al otro lado de la línea está su mujer, que quería escuchar una serie de cosas por parte del marido que no obtuvo. Aquí entran en juego sus expectativas. Por su cabeza pasó que él estaba dando un paseo porque no quería estar en casa con ella. Le preocupaba tremendamente este hecho. Sintió numerosos celos, sintió miedo, desconfianza hacia lo que le estaba diciendo su marido, pero sin fundamento real. Recordemos que el marido simplemente estaba paseando después del trabajo.

Toda esta espiral la llevó a comportarse de manera impulsiva y colgar precipitadamente el teléfono. Podemos intuir que tras esta acción se encontraría nerviosa y enfadada.

Aquí los celos son limitadores, bloqueantes, y ¿por qué? Pues sencillamente porque se dejó llevar por un pensamiento disfuncional. No verificó la realidad de su pensamiento, simplemente dejó que se produjera y por consiguiente automáticamente aparecieron los sentimientos.

¿Qué podrá hacer la próxima vez que suceda ésto?

Pues quizás conocer el pensamiento que está produciendo la emoción y analizarlo, verificarlo, darse cuenta de que funciona en automático y no tiene ninguna base real. Hablar con él de cómo se siente o pensar qué pasó otras veces, cómo reaccionó y qué resultados obtuvo.

¿Te sentiste así alguna vez?

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