Cómo haciendo ésto sigues con depresión

No vales para  nada

El mundo está en tu contra.

Te sientes decepcionado o decepcionada por los demás

El resto del mundo tiene razón y te tienes que animar.

Tú eres la persona que no funciona bien.

Podría seguir y seguir hasta llenar toda la página. Si analizas tus pensamientos, probablemente pasen por tu cabeza cientos de frases parecidas o iguales a las que acabas de leer. Has decidido renunciar a muchas cosas por quedarte con éstas. ¿Cómo lo has hecho?

Probablemente has construido un sistema de creencias sólido, en el que debido a un acontecimiento real, grave o menos grave, o a tu misma historia vital,  has puesto en marcha una serie de soluciones y mecanismos reaccionarios que lo único que han hecho es alimentar ese problema. Quizás hayas evitado muchas cosas que antes hacías o que nunca hiciste y ahora sigues sin atreverte a hacerlas. “De la evitación del conflicto se pasa a la renuncia parcial, de la renuncia parcial a la global y así a la resignación” (E. Muriana, L. Pettenò y T. Verbitz, 2006)

¿Qué significa ésto? Que ese sistema que has creado se ha roto y te has venido abajo, ahora no ves una salida porque habías creado un sistema falso, un sistema que tú misma o tú mismo, en un primer instante quisiste creer pero realmente no era del todo cierto.

Por ejemplo, estamos ante una persona extremadamente introvertida, que no sabe qué hacer para relacionarse correctamente con los demás, apenas habla con nadie y se siente rechazada. A la mínima que le piden algo, que interactúan con ella o que le proponen algo, lo rechaza. Su mecanismo de defensa es ese. Evitar. ¿Por qué los demás no se pueden sentir rechazados también por ella? ¿Sólo es ella la víctima?

Cuando una persona entra en depresión o está deprimida se siente “víctima” de algo. Tanto de sí misma, por no poder hacer nada y necesitar de otros para todo. De los demás, se siente defraudada y por tanto se rinde. O víctima del mundo al pretender que las cosas sean de otra manera.

Por lo que lo importante y fundamental es cambiar su forma de ver las cosas. No se trata de cambiar tus creencias, sino de buscar otras alternativas, otras perspectivas. Se trata de no seguir esperando y aplazando soluciones y sí de tomar decisiones.

¡Llevo encima todas las heridas de las batallas evitadas!

Fernando Pessoa

Otros por su parte, se esconden en la idea de que bueno, “mi padre siempre tuvo depresión”, “en mi familia hay mucha gente con problemas en el estado de ánimo”, “es genético”, etc.

Está demostrado que existe, efectivamente, un patrón familiar, pero no significa que sea biológico. Puede deberse a que hay unas pautas educacionales o unos patrones de comportamiento planteados erróneamente. No está demostrado que haya más o menos cantidad de determinadas sustancias. Sí que se producen cambios en el cerebro pero pueden ser consecuencia de un estado de ánimo y no al revés.

El pasado domingo, en el primer programa de “El Ojo Clínico” de La 2 de televisión española, se habló sobre este tema y se incidió mucho en el uso de los psicofármacos. Muy mal planteado el hecho de que no hubiera un psicólogo en el debate posterior puesto que está sobradamente demostrada la eficacia de la terapia por encima de la farmacología.

Pues bien, dicho esto, es importante entender que en este tipo de problemas, muchas veces se utiliza la medicación como una ayuda inicial para lograr un acercamiento a la terapia en aquellos casos en los que la persona no tenga fuerzas para avanzar por si misma. Pero el tratamiento psicológico es el tratamiento de elección para la depresión tanto en casos más o menos graves, como en fases agudas o de continuación y mantenimiento.

La existencia de un grupo nada desdeñable de pacientes que no responden de manera satisfactoria a una terapia farmacológica bien establecida, documenta de modo inequívoco, tanto la oportunidad de valorar realmente el papel de los fármacos en la depresión, como la oportunidad de desarrollar la investigación en este sector.

(Bellantuono et al. 1994)

Y por supuesto, atrás quedaron otras técnicas como el electroshock en estos casos, como también se dijo que funcionaban en el programa de La 2.

En definitiva:

  • Lo que mantiene tu depresión son las soluciones que planteaste.
  • Tus creencias y pensamientos son los que probablemente te están dañando
  • La solución que has planteado probablemente haya sido renunciar a algo, por lo que piensa si ha merecido la pena.
  • Puedes lamentarte, llorar, sufrir, pero solo un rato, no todo el día. Dedícate media hora al día para sufir, pero que nadie te diga nada, que  nadie responda a tus quejas. Solo se trata de desahogarte.
  • Piensa en formas diferentes de pensar o comportarte, por muy disparatadas o falsas que creas que son. Cuéntate mentiras y aplica la más fácil y plausible que haya salido. Irás dando pasos hacia una recuperación.

¡Estás mal, sí! Pero tienes dos opciones: intentar tirar de ti y recomponerte o seguir sufriendo. Tú decides. 

 

 

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