4 estrategias para controlar los comportamientos problemáticos de tu familiar con demencia

Si estás leyendo ésto probablemente tengas algún familiar con algún tipo de demencia, estás asustado porque una persona cercana parece que está desorientado o se olvida de algunas cosas y se enfada cuando se lo recuerdas, o eres un profesional que no sabe como intervenir ante algunos de los problemas o preocupaciones de tus pacientes.

Pues bien, ¿qué son problemas de comportamiento? 

  • Agitación
  • Deambulación
  • Agresión verbal o física
  • Incontinencia
  • Depresión
  • Paranoia
  • Dificultades para realizar sus actividades básicas de la vida diaria
  • Etc.

Muchos son los comportamientos que podríamos incluir en esta lista.

Probablemente hayas pedido ayuda a tu médico de cabecera o hayas ido a un neurólogo que pueda valorar lo qué le está pasando a tu familiar o persona cercana. Sin duda es una buena decisión, pero la medicación, puedes comprobar que no soluciona todo lo que te preocupa. Por ejemplo, si tu familiar suele confundir su habitación con otras de la casa, probablemente lo siga haciendo. Si tu familiar tiene problemas para controlar sus ganas de ir al baño, probablemente siga pasando. O si tu familiar repite las mismas cosas una y otra vez, con total seguridad, seguirá manteniendo esas conductas. Por tanto, se debe tener en cuenta que la intervención farmacológica por sí misma no soluciona el problema y es necesario complementar con la no farmacológica, ya que ésta, lo que pretende es mejorar la capacidad funcional de la persona cuando ésta excede a las limitaciones asociadas al trastorno orgánico.

¿Qué puedes hacer?

1. Cambia la frecuencia, duración, intensidad o localización de un comportamiento a través de la modificación de estímulos que lo provocan o de sucesos que ocurren tras el comportamiento.

Volviendo al ejemplo que te presenté antes, si tu familiar tiene problemas de incontinencia, quizás sea porque no sabe en que lugar está el baño, por lo que una de las estrategias que se pueden llevar a cabo es colocar carteles en cada una de las puertas de la casa que indiquen qué hay tras cada una. A la vez que se anima a que siga las indicaciones y se felicita por cada logro conseguido. El reforzamiento verbal y físico (p.ej. abrazo) es muy eficaz para mejorar su sentimiento de valía.

2Mejora el entorno: si tu familiar acostumbra a deambular continuamente y por consiguiente presenta un alto riesgo de caídas, es recomendable que instales barandillas por toda la casa que le den seguridad, al igual que colocar un suelo de moqueta o forrar radiadores o esquinas que puedan ser peligrosas para él.

Si no presenta este tipo de problemas, pero se encuentra decaído y sin ganas de hacer nada, quizás sea porque el ambiente de la casa  no le resulta gratificante o cuando llegan visitas el jaleo que se produce no le gusta. Debes atender a los intereses de la persona aunque parezca que está muy “perdida”.

Por ejemplo, Blackman y su equipo, consiguieron mejoras en conductas prosociales (hablar), antisociales (insultos) y no socializadoras (sentarse en silencio) simplemente con la colocación de café y zumo durante los momentos de actividades programadas.

3. Comunícate con él o con ella:  pero como la persona adulta que es y no como un niño, ya que ésto lo que puede provocar es reforzar aún más un estilo de comportamiento dependiente y desanimado, ya que considera que no se le tiene en cuenta y no se le permite expresar sus emociones.

  • No repitas mucho las cosas si observas que no las entiende. Sé flexible.
  • Asegúrate de que está prestando atención cuando le hablas.
  • Evita el ruido u otras circunstancias que dificulten la comunicación
  • Utiliza frases cortas y claras durante los periodos de tiempo que esté más despierto. Es decir, no entables una conversación antes de acostarse o después de comer.

4. Cuídate: tú, como cuidador o cuidadora, necesitas conocer lo que le pasa a tu familiar o persona que atiendes. Infórmate con un profesional cualificado sobre qué puedes hacer y cómo debes hacerlo. Es importante tu figura,sobre todo si tu familiar se encuentra en casa, ya que tú serás el o la responsable de que mejore o se mantenga dentro de la estabilidad. En las fases iniciales de la enfermedad serás la persona que ayude a preservar las actividades de la vida diaria, como puede ser comer por si mismo, hablar por teléfono o poner la mesa, por lo que debes saber cómo abordar el tema.

Así mismo es sumamente importante tu estabilidad emocional. Debes dedicar también un tiempo para ti, estar con el resto de la familia o con amigos. Tu ánimo repercute en tu familiar. No lo olvides.

En resumidas cuentas, si eres cuidador de una persona con demencia, con toda probabilidad tendrás miles de inseguridades y miedos, a la vez que frustración al ver que no logras avance alguno, por lo que es importante que te comuniques con él o con ella, aunque parezca imposible, tengas en cuenta sus gustos, elogies sus buenos comportamientos e ignores los malos, mires a tu alrededor a ver cómo está la casa y también pienses en ti.

 

 

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