Intervención en demencias. Objetivos

objetivosA lo largo de las entradas anteriores propongo diferentes intervenciones o ejercicios de estimulación sensorial para trabajar con nuestros mayores tanto en el ámbito terapéutico como en el doméstico, pudiendo adaptar algunos de ellos a los recursos familiares, como son recurrir a sopas de letras que se pueden encontrar en la prensa diaria o a sencillos juegos de palabras para realizar en familia. De hecho, recientemente se ha publicado un trabajo firmado por Deborah Barnes de la Universidad de California, en el que concluye que con cualquier tipo de estimulación mental una hora al día y algo de actividad física se experimentan en personas mayores mejoras en habilidades de memoria o de pensamiento, con independencia de las actividades que realicen.

Pero, ¿qué debemos tener en cuenta al planificar una intervención?

  • La intervención ha de ser terapéutica: no se trata de entretener o calmar al mayor, sino de mejorar su funcionamiento a nivel físico, cognitivo y conductual. Se trabaja sobre la máxima de la neuroplasticidad cerebral. Debemos entender la rehabilitación como la adaptación del cerebro a las demandas del ambiente. Aunque se hayan perdido muchas conexiones neuronales que no volverán, sí se pueden mantener las existentes, incluso en pacientes aquejados de enfermedades neurodegenerativas, que compensen las otras.
  • La intervención ha de ser individualizada: ha de adaptarse a cada caso concreto e incidir sobre lo potencialmente mejorable. No tiene sentido trabajar sobre una función que sabemos no va a mejorar. Para ello, la evaluación nerurocognitiva ha de ser exhaustiva. Debemos elegir las pruebas idóneas para medir déficits sensoriales, de autorregulación, estados emocionales o motivacionales.
  • Se han de identificar tanto las fortalezas y capacidades del paciente como sus debilidades y capacidades más alteradas. Las primeras han de tirar de las segundas.
  • Debemos conocer el estilo de afrontamiento del paciente: de manera que busquemos intervenciones que gusten y motiven al paciente a la vez que desechamos aquellas que le provoquen ansiedad.
  • Es importante conocer la capacidad de aprendizaje del paciente y aquello que más le gusta por medio de su historia de vida.
  • Trabajo conjunto del terapeuta, paciente y familia siempre que sea posible. Todas las partes deben conocer y ser partícipes de la intervención. En centros residenciales en los que el paciente sólo recibe visitas puntuales de sus familiares también es importante que éstos sepan qué hace su familiar a lo largo del día.
  • La terapia ha de ser específica, motivadora y positiva y por supuesto tener en cuenta de forma clara las alteraciones tanto psicológicas como de comportamiento. Debemos poder evaluar los cambios sucedidos a la vez que tenemos en cuenta el aspecto emocional del paciente y de sus cuidadores.

Como ya señalé en numerosas ocasiones, el objetivo de toda rehabilitación con personas aquejadas de demencia o de Enfermedad de Alzheimer en concreto, es enlentecer el deterioro a la vez que se potencia el efecto de los fármacos, teniendo en cuenta que la progresión de la enfermedad es heterogénea. No afecta a todos los pacientes por igual y no todos tienen la misma progresión, por lo tanto el tratamiento ha de ser siempre individualizado y en el trabajo institucional, en el que se suele trabajar con grupos, los profesionales debemos realizar una evaluación pormenorizada en la que se conozcan las capacidades y potencialidades individuales para asignar a cada persona a su grupo correspondiente para que el trabajo suponga una motivación y no una fuente de estrés o de aburrimiento.

Debemos tener en cuenta que los síntomas de la enfermedad se agravan aún más por razones de higiene o una salud general deteriorada, por elevados niveles de colesterol o por la falta de ejercicio físico y mental. Por lo que la intervención ha de dirigirse a todas las áreas vitales.  Las residencias de ancianos, a veces, sin quererlo, tienen la tendencia involuntaria de reducir hasta niveles patológicos la actividad física y mental de los residentes (J.J. García Meilán, 2015). De ahí la importancia del trabajo conjunto de psicólogos, educadores sociales y terapeutas ocupacionales, entre otros profesionales dedicados fundamentalmente a la estimulación terapéutica de estos pacientes.

No todos los ancianos se convierten en dementes, sino aquellos que no mantienen el interés por las actividades físicas y mentales

(Cicerón, Tratado sobre la vejez, sigo I a. de C.)

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2 respuestas a “Intervención en demencias. Objetivos

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