Exclusión social

47174_exclusion_bigLa exclusión social se lleva a cabo mediante tres tipos de privaciones: económica (desempleo, ingresos insuficientes…), social (marginación, deterioro de salud…) y política (no participación en las actividades pollíticas, escasa representatividad política, etc.)

Hoy en día son escasos o nulos los programas de prevención de la exclusión social. Pero ésto no ocurre sólo en este campo, sino en casi todos. Mayoritariamente se legisla para curar pero no para evitar.

En el campo que nos ocupa las medidas a adoptar podrían ser las siguientes:

1. Invertir en investigación: analizar dinámicas de exclusión y los procesos que conducen a ella, fundamentales para diseñar prácticas más adecuadas que combatan los procesos de exclusión.

2. Formación para todos: tanto sobre los fenómenos de exclusión como los de inclusión. Los contenidos principales versarían sobre: tendencias a la exclusión e inclusión social, herramientas para diseñar, planificar y evaluar proyectos locales contra la exclusión, estrategias para aprender a trabajar colaborativamente o pautas para crear redes entre las instituciones, entre otras.

La formación es necesaria que se dirija tanto a los profesionales como a la ciudadanía general a través de campañas de sensibilización, información y denuncia. Y aquí los medios de comunicación juegan un papel fundamental. Lo vimos esta semana con el caso del niño del instituto catalán. Para justificar su conducta se recurre a la enfermedad mental, estigmatizándola una vez más, al unir enfermedad mental con agresividad, cuando no es mayor la agresividad de estas personas en comparación con la población general. Por lo que las campañas de comunicación deberían ir encaminadas a abordar el tema de la exclusión venciendo los prejuicios y estereotipos, revisando la información errónea e inculcando un mayor optimismo sobre el valor de aquellos colectivos que están en situación de exclusión.

3. Diseño de proyectos de intervención integrales: que consideren aspectos estructurales, personales o ambientales, desde una perspectiva sistémica. Que incidan sobre el microsistema (comportamientos, roles, relaciones contextuales de la persona), el mesosistema (aspectos funcionales como ámbito educativo, laboral o de salud) y el macrosistema (patrones generales de cultura, tendencias sociopolíticas o económicos).

Para que esta intervención sea efectiva ha de incorporar a todos los agentes: trabajadores sociales, educadores, psicólogos, economistas, etc.

4. Prever políticas públicas de lucha contra la exclusión: mediante la creación de  medidas legislativas que garanticen el cumplimiento de los derechos de todas las personas, establecer objetivos y acciones a corto, medio y largo plazo para ir superando y evaluando, así como preveer un sistema que adapte la política vigente a los cambios que se vayan produciendo.

5. Elaborar y unificar indicadores de exclusión social: además de tener en cuenta los indicadores cuantitativos, tales como el número de familias que viven el umbral de la pobreza, también es necesario estudiar otros datos cualitativos que analicen las percepciones personales sobre una circunstancia concreta.

6. Crear un observatorio nacional para luchar contra la exclusión social: que elabore, recoja, sintetice y sistematice indicadores, elabore estudios  y ofrezca un punto de encuentro y diálogo entre agentes sociales, profesionales, instituciones y ciudadanos implicados o preocupados por el tema. Ya que los que actualmente existen, como el europeo o el de la región de Murcia, no son lo suficientemente completos.

Por tanto, ha de entenderse la exclusión social, como un fenómeno dinámico y procesual en el que se deben abordar los términos de trayectoria social y personal individuales, en la que influyen diferentes factores. Entre los colectivos susceptibles de verse afectados por este hecho están: las personas mayores, presonas con discapacidad, familias con bajos ingresos y niños, drogodependientes, enfermos de sida, inmigrantes, población gitana, mujeres reclusas y ex reclusas, prostituídas, mayores, etc., así como personas sin hogar, entre otros.

Como vemos muchos son los factores que pueden llevar a la exclusión, por lo que su correcto análisis, puede llevar a minimizar los efectos y a una pronta inserción de la persona en la sociedad. Se trata de no esperar al desastre total para intervenir.

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