Errores de pensamiento en el mayor

viudez¿Errores de pensamiento? ¿esto qué es?

Aaron T. Beck, autor de la terapia cognitiva, habla de esquemas cognitivos: de la forma individual de ver el mundo, de actuar, de analizar la información y realizar valoraciones e interpretaciones de lo que sucede alrededor. Parte de la premisa de que cognición, conducta y emoción están intensamente relacionados, teniendo, las primeras, el mayor peso. A través de su terapia se pretende que el paciente se replantee su manera de pensar, proponga hipótesis y las cuestione para analizar su utilidad y validez.

Ejemplos claros de estos “errores de pensamiento” o formas equivocadas de valorar un hecho pueden ser los siguientes:

  • No les va a gustar como he distribuido la información – Error del adivino
  • Me va a dar un ataque al corazón – Inferencia arbitraria
  • Debería haber sabido gestionar la situación Debería

Seguro que estas afirmaciones o algunas parecidas os suenan de algo. Inevitablemente las pensamos o pronunciamos en multitud de situaciones. El problema viene dado cuando no somos capaces de verlas con perspectiva y nos las creemos al 100%. Y las personas mayores son muy dadas a calificar el mundo de una manera exagerada. Tienden a calificar las acciones de los demás en términos absolutos o de “deberían”, o percibir sus propias sensaciones como más graves de lo que realmente son, en el sentido de calificar, por ejemplo, la tristeza como “depresión” o un dolor de estómago como un síntoma de que “se va la vida”. Por ello, con esta población, es un punto importante trabajar el modo de pensar, la influencia que tienen las cogniciones sobre la conducta. Y una forma de explicarles el significado de cada una de ellas sería a través de la adaptación de Bas y Andres (1985), del modelo de Beck:

  • Pensamiento dicotómico –> “Ser extremista”
  • Sobregeneralización –> “Ser exagerado”
  • Abstracción selectiva –> “Sacar las cosas de quicio”
  • Descalificación de las experiencias positivas –> “Ser negativo”
  • Inferencia arbitraria (adivinanza del pensamiento y adivinar el futuro)–> Pensar mal
  • Magnificación y minimización –> Ver sólo lo malo o sólo lo bueno.
  • Razonamiento emocional –> Creerse los malos sentimientos.
  • Debería –> “Obligarse exageradamente, exigirse muchísimo”
  • Etiquetación –> “Ponerse etiquetas”
  • “Personalización” –> “Pensar que todo lo malo sucede por culpa de uno”

Situaciones en las que se puede recurrir a clarificar estos términos durante la terapia pueden ser los siguientes:

  1. Ante expresiones sobre “derechos sobre los otros”: utilizar las distorsiones cognitivas para discutir las interpretaciones inadecuadas. Por ejemplo: “yo creo que en eso que dices hay alguna de esas formas inadecuadas de pensar de nuestra lista (las distorsiones), ¿las repasamos?”.
  2. Ante preocupaciones por el “qué dirán”: es muy frecuente que los mayores tengan creencias muy arraigadas sobre lo correcto y lo que no y el miedo a que los demás los juzguen. Es importante indagar en estas creencias nucleares para entrar en la discusión de dichos pensamientos. Por ejemplo, suelen plantear: “si un hombre sale por ahí después de la muerte de su mujer es que no la quería”.
  3. Ante creencias disfuncionales acerca de “estar sólo” y de la “viudedad”: “la gente viuda no puede ser feliz y si lo son es que no querían a su marido” o “tengo miedo de sentirme feliz por si luego pasa algo malo”.
  4. Para justificar su pasividad ante el cambio suelen emplear expresiones como “yo soy así, que le vamos a hacer” “soy mayor y ya no puedo cambiar”.
  5. Ante la confusión entre preocupación y responsabilidad. Muchos mayores suelen decir: “la gente que no se preocupa es irresponsable”.

Por ello, es muy importante que el/la terapeuta gestionen muy bien estas situaciones, ya que su reacción ante ellas conducirá al “éxito” o “fracaso” del tratamiento. Es decir, no basta con identificarlas, también es necesario  elegir la técnica apropiada, la estrategia idónea a las características del caso y del momento de la intervención, así como utilizarlas con la habilidad suficiente. Previa, por supuesto, la construcción de una buena alianza terapéutica. Sin confianza y seguridad no hay “trato”.

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