Mejora tu ritmo vital. Soluciona problemas.

gestion-tiempo¿Cuántas tareas tienes que realizar a lo largo del día? Seguramente seas un padre o una madre de familia que tengas que ocuparte de la casa, de los niños, del trabajo, de recados varios… o seas un soltero o soltera que tengas que ocuparte también de la casa, del trabajo, de recados… o seas un estudiante o trabajador joven que aún viviendo en casa de los padres tengas que ocuparte de tus tareas diarias y a la vez lidiar con numerosas rumiaciones sobre qué te gustaría estar haciendo, qué deberías hacer o cómo deberías hacerlo. Todo ésto, todas estas acciones y pensamientos minan, acabas el día derrotado, con ganas de tirarte en el sofá y descansar, pero aún ahí, en numerosas ocasiones, la mente no para, sigue funcionando, es agotador. Entonces, ¿cómo mejorar las pautas y ritmos de trabajo?

  1. Descubre tu ritmo personal natural de activación energética a lo largo de día: es decir, el momento en el que estés con mayor concentración y con más activación física y mental. Para ello, trata de anotar los momentos en los que estés más cansado o alerta y calcula momentos de mayor nivel o exigencia física/mental.
  2. Frena los pensamientos negativos: ya sea sustituyéndolos por otros neutros o aplazando las decisiones a momentos de activación óptima.
  3. “Escucha” tu ritmo y hazle caso: es decir, descansa y come cuando tu cuerpo te lo pida. Es muy importante el descanso y la correcta alimentación para estar al 100%.
  4. Realiza periódicamente ejercicios aeróbicos: alrededor de 45 minutos, unos 3 o 4 días a la semana sería suficiente.

El estrés forma parte de la rutina, niveles moderados de activación son necesarios, ya que así nos mostraremos alerta y preparados para rendir. Se debe aprender a trabajar con las tensiones y el caos vital: una tensión no se tiene porque convertir en estresante si se es capaz de justificar su presencia como condición necesaria para alcanzar los objetivos. No obstante, siempre pueden aparecer problemas, el objetivo es entenderlos y descubrir las potenciales alternativas que hay al alcance.

¿Cómo solucionar un problema?

  1. Toma conciencia del problema y controla el impulso a la acción irreflexiva: ¿qué puedes hacer para resolver el problema sin sentirte mal? STOP, relájate, piensa.
  2. Define el problema de forma concreta y completa: ten en cuenta aspectos emocionales, sociales y ambientales que te ayuden a entender el problema como algo natural y positivo y que te alejen del deseo de evitar el afrontamiento.
  3. Determina el objetivo a conseguir: crea una lista mental o en papel de prioridades.
  4. Define las alternativas y evalúa su eficacia para conseguirlas: en la lista de alternativas señala las ventajas e inconvenientes de cada una, así como las posibilidades de éxito y los riesgos que conllevan.
  5. Selecciona la alternativa más valorada.
  6. Planifica la implementación de la solución y valora la eficacia real de la solución adoptada.

Si sabes lo que quieres, puedes soportarlo todo. Siempre y cuando entiendas las tensiones diarias como algo natural al que hacerle frente con tus habilidades, que si no están presentes, sí lo están de forma latente y solo tienes que sacarlas y por supuesto, emplearlas.

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